
Quizá sea yo quien por primera vez te esté diciendo qué es el carisma, porque yo lo sé por mi propia experiencia.
Una mente que trabaje día y noche tiene que estar débil, apática, inexpresiva, arrastrándose de alguna manera.
Como mucho, es utilitaria; te puede servir para comprar verduras. Pero no da para más.
Así que millones de personas que podrían ser carismáticas se mantienen pobres, inexpresivas, sin ninguna autoridad, sin ningún poder.
Si es posible dejar la mente en silencio y utilizarla solamente cuando se la necesite (y lo es), entonces vuelve con una fuerza impetuosa.
Ha reunido tanta energía que cada palabra pronunciada va directamente a tu corazón.
La gente piensa que esas mentes de personalidades carismáticas son hipnóticas; no es así. En realidad son tan poderosas, tan frescas... siempre es primavera.
Esto en lo que concierne a la mente.
En lo concerniente al ser, el silencio abre un nuevo universo de eternidad, de inmortalidad, de todo lo que puedas imaginar como felicidad, bendición; de ahí mi insistencia en que la meditación es la religión esencial, la única religión.
No se necesita nada más. Todo lo demás es ritual no esencial.
La meditación es justamente la esencia, la mismísima esencia.
No puedes restarle nada. Y te proporciona ambos mundos. Te da el otro mundo (el divino, el mundo de divinidad) y también te da este mundo.
Así que entonces no eres pobre.
Tienes cierta riqueza, pero no la que proporciona el dinero.
OSHO



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